DESCRIPCION:
El tango "Adios Nonino", de Astor Piazzolla, en el Congreso de los Diputados, en el homenaje a las víctimas del 11-M
Éramos casi unos delincuentes cuando en 2003 aún celebrábamos nuestras milongas los domingos en la Gran Catedral del Tango Argentino MILONGA DEL ARRABAL, sólo porque a veces poníamos todos los tangos posibles, y también a Astor Piazzolla, el gran revolucionador del Tango. Recuerdo cuando aquel penúltimo día sonaba "Adios Nonino", del genial Astor Piazzolla, del que aunque nadie lo comprenda porque no tiene conocimientos, todos somos hijos, nos dijeron "¿y así tratas a la clientela?"... Perplejos y desconcertados... que alguien sin conocimientos ni sensibilidad nos tratara de imponer su tiranía. Otros decían: "y a ti qué más te da mientras te entre dinero". Yo dije: "no me vendo ni por dinero, yo trabajo, y trabajo en el Tango de la manera más pura y sincera que pueda ofrecer". Hoy, 11 de marzo de 2010, compruebo que en el Congreso de los Diputados de la Real República Federal Española se entonó Solemnemente, ante todos los representantes del Pueblo Español, en homenaje a todas las Víctimas del Terrorismo (también las culturales, entre las que se incluye el Tango, las de la Inmigración... las del 11-M, en Homenaje a sus vidas, a sus muertes, a toda la incomprensión e injusticia humanas)... el gran Tema ADIOS NONINO, aunque por desconocimiento lo presentaran en los medios audiovisuales como OBLIVIÓN, del mismo Genial Compositor de Tango al que debemos nuestra existencia tanguera contemporánea, ASTOR PIAZZOLLA. Nos enseñó a todos que el Tango podía seguir vivo y seguir adelante, con tamaño brío. Aunque una camarilla de expertos silbaran y patalearan en aquel entonces por poner ADIOS NONINO (según una encuesta entre 5000 tangueros de Buenos Aires el mejor tango de la historia, seguido por La Cumparsita, aunque yo no opine lo mismo) en nuestro reproductor de discos, lo cual nos convenció de que no valía la pena seguir con tamaña milonga del Domingo, que aunque fuera en nuestra casa, o por eso mismo, no podía continuar con semejante talante y falta de libertad, imaginación, fantasía y bonhomía.